marzo 14, 2017

Fuera de mi espacio!

Querido Blog:


No es ninguna sorpresa mi profundo desdén hacia el resto de la humanidad, como tampoco mi eterno desagrado hacia la invasión a mi espacio personal.

Hoy vengo a estrenar una sección nueva en este blog, no se trata solo de cómo odio al resto de la humanidad, no, en este caso es algo más específico; es la sincera expresión del sentir misántropo que me caracteriza y que hasta el momento no lo había querido exteriorizar.

Hoy se da la oportunidad de declarar desde lo más profundo de mis entrañas:

Detesto a mis compañeros de trabajo

Los detesto por infinidad de causas, pero hoy específicamente, por algo que superficialmente no tendría por qué causar molestia: 

Están acudiendo al mismo gimnasio que yo.

El problema no es que vayan o no, el problema es que lo hacen a la misma hora que yo habiendo otros horarios disponibles, pero no, van precisamente al mismo.

Podría decir que "hasta siento que lo hacen a propósito", pero de hecho, lo hacen con todo el conocimiento y el afán de acudir anexadas a mi ser. ¿Que cómo es que lo sé y no hago suposiciones? 

Porque anteriormente ya lo habían expresado e interiormente rogaba a cualquier deidad que estuviera dispuesta a escuchar mis súplicas, que nunca ejecutaran sus amenazas.

Esa parte siempre me exacerba, ese sentimiento en el que dejo de ser una unidad, para que otras unidades se sientan con todo el privilegio y alucinamiento de intercambiar una confraternidad conmigo, como si yo no poseyera el legítimo derecho a la reclusión.

Me siento invadida, siento que el único espacio personal que podía tener en todo el día me lo han arrancado de tajo.

En estos momentos solo me queda esperar resignadamente a que la novedad por uno de los pocos métodos para que dejen de estar ranflas se disipe y me vuelvan a dejar en paz.






Escuchando: Ugly Kid Joe - Everything About You