junio 14, 2011

Mis primeras impresiones que jamás se olvidan

Querido Blog:

Este post lo he escrito varios días después de que han sucedido las cosas. Ya era fin de mayo cuando por fin, después de varias malas experiencias, me ofrecieron un trabajo que se veía “bueno”, y digo “bueno” porque ni era al nivel al que ya había estado acostumbrada, pero tampoco era tan gacho a como se las gastan por estos lares.

Era otro de esos despachos fufurufos del mismo estilo que los otros con los que ya he trabajado.  En prestaciones se escuchaban decentes y el sueldo estaba bien, lo único que no me gustaba (y hasta la fecha) era el horario de trabajo, pero al fin que no se veía tan tan malo.

Desde el primer día ya se veía que esto iba a chafear, la de RH pidió el día, así que llegué sin saber qué onda, la administradora (quien es la típica persona a quien no le fluye la sangre y uno se pregunta si no será famélica o estará muerta) fue la que se encargó de darme un mini tour incompleto que no incluyó todas las instalaciones ni presentarme con quienes iba a trabajar.  Para rematar ese día, me van diciendo que como en todo el edificio ya no queda lugar para mi escritorio, mi lugar sería en la recepción! Como se puede ver a continuación:


(Y si!! desde la esq. izquierda hasta donde termina el teléfono era TODO mi lugar)

Al menos la recepcionista me cayó bien pero sinceramente era demasiado incómodo trabajar en ese lugar, que además de no ser amplio, no tenía nada de privacidad y estaba lleno de ruido.  Y obvio, tenía que cubrir a la recepcionista si se movía. Pero no solo si se movía… una vez a la semana me iba a tocar quedarme con solo 30 minutos para comer y el resto del tiempo estar plantada en recepción picándome los ojos porque a esas horas nadie llama!

Otra de las cosas desventajosas era que además de todo, tenía que hacerla de mesera (que por cierto, qué pésimo modito tienen aquí para eso) y andar sirviendo cafés a medio mundo! Agregándole que la cafetera que ponían a funcionar estaba en el segundo piso (no sé por qué no prendían la de planta baja), así que más de una vez me quemé la mano bajando las inches escaleras! Por lo que mi Precioso Dante me regaló una cafetera =* (que nunca usé).

Eso sí, al estar ahí uno se entera de varias cosas, como el por qué corrieron a mi antecesora y que en realidad el lugar no era tan lindo como me lo habían pintado, cosa que me daría cuenta en los días que siguieron.  Y eso es algo que me cae muy mal. Ok, que no digan que su lugar de trabajo está del nabo, pero que tampoco lo pinten como un lugar donde uno puede desarrollar su talento cuando no es cierto.

Del ambiente, pues no estaba tan mal, pero desde el segundo día me di cuenta de que ahí quien sabe cómo demonios le hacen para enterarse de la vida de uno. Para el segundo día, una fulana con la que nunca había hablado ya sabía que venía del D.F., mi edad y que estaba casada… o sea? O_o Y eso que no soy de hacerle plática a la gente, imaginen si lo hiciera… =/

De la rapidez en entregarme lo que necesitaba para trabajar…nefastos! Ya llevaba dos semanas y seguían sin haber configurado la computadora y sin e-mail, así que tenía que usar la que dejó mi antecesora, que además, no se le ocurrió borrar sus fotos de cuando se fue a la playa y al parecer, como medio mundo metió mano en esa máquina, pues medio mundo las vió... Creo que lo único bueno era que no tenía restringido el internet y podía entrar a todo lo que quisiera. Pero momento! Aún no he llegado a otra de las partes importantes de esto! Los inches jefes!

Resulta que en la entrevista me dijeron una cosa y al entrar me salieron con otra, he de decir que de todos los jefes que tenía, solo uno era el nefasto, lo malo es que ese uno me dejaba más trabajo (que en teoría le correspondía a él) que todos los otros juntos. Era odioso, sangre pesada, encajoso, de malos modos, y por su culpa habían corrido a mi antecesora.  El colmo fue el día en que me puso a hacer una traducción, ok, no tiene nada de malo, lo malo es cuando a uno lo ponen a hacer la traducción de un estado financiero, siendo que en primera ese es trabajo de gerente, en segunda, qué poco profesional cobrarle al cliente los honorarios por las horas invertidas supuestamente por el gerentucho cuando quien lo hizo fui yo ¬¬

En ese inter me llamaron del trabajo donde ahora estoy (del cual hablaré en el próximo post), y al fin me dijeron que entrara luego luego, por lo cual, en cuanto me confirmaron, fui y renuncié. No me dijeron nada, ni me hicieron comentarios como para que me quedara, lo cual habría sido más difícil. En sí, siempre me ha sido un tanto difícil ir a renunciar, unas menos que otras.

De esto les avisé un viernes, pues el sábado llego, prendo la compu y me aparece un e-mail enviado a las 2:00 A.M. donde el tipillo este me pedía la traducción de unos párrafos y con copia al socio… o sea, qué chingados??  Hice la traducción y quedó lista en menos de una hora, pero tampoco se las iba a mandar de inmediato, para que después me pidieran más cosas, JA! Ya me hice de mis mañas XD

Se los mandé 10 min. antes de la salida, me despedí de la de recepción y por fin salí de ese lugar.

En sí no estaba taaaan nefasto, todos los trabajos son nefastos, unos más que otros, pero este se veía que prometía ponerse peor en los siguientes meses. Entre otras cosas, esas fueron las razones por las que decidí dejarles el puesto e irme a un lugar mejor.




Escuchando: Rammstein - Links 2 3 4

1 comentario:

  1. Lo bueno fue que además de todo se discutieron con tu finiquito. No que acá luego de cinco años sigo sin saber si no ha caído la lana o si cayó todo lo que tenía que caer.

    ResponderEliminar